viernes, enero 15, 2010


Retorno

 
Hay niñas traviesas bailando
en los ojos del tiempo.
Cien mil mariposas se lanzan

al aire en lluvia de pétalos.


Las Horas preparan la mezcla 
de luz al inicio del día;
shhhh... calla y aguarda,
ya llega el momento.

Ya llega la Musa,
la Flor de Palabras,
aquélla a quien le robaste
la pluma de Homero.


Le sigue el Destino,
le siguen los Astros

que dictan sentencia
a ladrones de cielos.
 

miércoles, enero 13, 2010



Ladrón de almas

Tú que has bajado
hasta el Hades,
que has tocado la piel
de las Diosas Oscuras,

sabes bien que no escapas,
sabes bien que mi estaca
ha dejado en tu alma
su veneno de astillas;

soy la mágica hespéride,
la que nace en abril
y tatúa el adiós
en la piel de tu altar
cada mes de febrero.

No hay descanso
en tu puerta,
no una luz
que te espere
al final del camino;

eres barco sin puerto

eres vida sin hombre
eres cuerpo que habita
el dolor convertido
en eterno destino.


martes, diciembre 15, 2009



Cáncer, ese monstruo escurridizo




Escribo esto porque no puedo respirar, desde anoche algo me oprime el pecho y siento que me falta el aire. Roberto dice que es angustia. Yo le digo que es cáncer. Esa palabra que hasta hace pocos años representaba para mí únicamente un signo zodiacal, y que ahora se ha convertido en una constante en mi vida.

El cáncer es el narco de las enfermedades. No respeta órgano alguno y huye de la justicia; es una sombra que acecha desde los rincones y que, como la bala perdida de algún tiroteo a media avenida, te puede tocar a ti. Sabe que la quimioterapia y la radiación lo mantendrán a raya, pero es escurridizo y se mantiene fuera del alcance de cualquier cura. Por eso lo invade todo, lo destruye, arrasa con la salud, el cuerpo, el cabello, la felicidad, la fortaleza, los ahorros, la familia y, finalmente, la vida.

Pero el cáncer no sabe que hay vencedores. Que la voluntad humana es más grande que su amenaza y que el amor cura, hace milagros. Que el deseo de vivir convierte a los Seres Humanos en guerreros. Yo he conocido y querido a muchos guerreros y guerreras que han recuperado su vida de las garras de este monstruo.

Como mencioné al principio, hasta hace algunos años el cáncer –y el narco—eran dos palabras más en mi léxico. Dos palabras frías, sin cara, sin víctimas, que si bien evocaban miedo, no relacionaba directamente con seres queridos.

A partir del 2000 las cosas cambiaron. El narco dejó una irreparable ruptura en la delgada tela de nuestra integridad familiar, y conocí a quien se convertiría en mi suegro, un hombre de Ciencia, brillante y amoroso con sus hijos y nietos, a quien quiero ahora como si fuera mi padre. Mi suegro libró una valerosa batalla con el cáncer de colon, una larga y dolorosa batalla en la que casi pierde la vida, pero hasta ahora es vencedor.

Después me enteré que un amigo entrañable, de mi edad, compañero de la prepa, también cayó víctima de este depredador: cáncer en los ganglios. Mi querido amigo B estuvo a punto de morir, su lucha duró más de 4 años, pero también él salió victorioso.

Más tarde fue la madre de mi amiga K con una doble mastectomía.

En 2003, para el horror de las cinco mujeres de mi familia, mi padre, ese ser que es el tronco de nuestro árbol familiar, fue diagnosticado con cáncer de próstata. Yo no podía dejar de pensar que su padre, mi abuelo paterno, murió precisamente al perder la batalla contra este tipo de cáncer. Mi padre, en cambio, fue un roble. Todas tratamos de mimarlo. Le preguntábamos cómo se sentía después de cada radiación y mi padre, que nunca se libró de la rigurosa disciplina que adquirió durante sus largos años de interno en The Army and Navy Academy en Carlsbad, California, siempre nos contestaba lo mismo: “me siento perfecto”, “estoy como si nada”, “muy bien” . Luego de casi un año de tratamiento mi padre entró en remisión y de seguro el cáncer, desconcertado, se fue a acechar a otra persona un poco más expresiva. Yo agradezco todos los días que mi padre vive y está sano.

Los sustos siguieron, mujeres muy queridas para mí han tenido sus sustos durante las pruebas de rutina. Yo misma he estado en la situación de tener que repetir una prueba tres veces. Y no es que me asuste la muerte, todos los días amanezco con mi equipaje hecho. Hace mucho que me reconcilié con la idea de morir. Lo que me indigna es el sufrimiento. El dolor y la tortura a la que este monstruo somete a sus víctimas antes de matarlas. Yo creo en la eutanasia, en el derecho del Ser Humano a una muerte tranquila y digna, no en medio de retorcijones de dolor o en estado de coma. Creo en despedirme a tiempo.

Anoche recibí otra mala noticia. Una amiga entrañable, maestra y hermana, guía y compañera de oficio, se encuentra hospitalizada porque ha caído víctima del cáncer de colon. Pero mi querida amiga es una gran guerrera y cuenta con el amor y apoyo de su familia y cientos de amigos. Estoy segura de que esta vez tampoco el cáncer será el vencedor.


Escribo, grito, a nombre de todos ellos, los vencedores, los agredidos, mi amiga R y mi amigo B, mi padre, la mamá de mi amiga K, mis tías, los ancianos que veo cada mes recibiendo quimioterapia cuando acudo a la clínica de Hematología y Oncología a que me apliquen hierro; grito por los niños, por las madres, por los que fueron derrotados. Grito porque la palabra Cáncer debería ser prohibida, borrada del diccionario, exterminada por Dios, obliterada. Grito por mi hija que será sometida a exámenes y vacunas. Grito por mi hijo a quien habrá que cuidar porque el cáncer es hereditario. Grito por mí, porque el cáncer duele no sólo a quienes lo padecen, sino a todos los que les rodean.

martes, noviembre 03, 2009



Detextable




Hoy nos detexto

nos dejo

mudos de manos
sordos de ojos
desamparados de palabras

para que el amor
no viaje a través
de las grafías
 
para que no se enrede
entre los puntos y las comas

nos declaro atextuados

vencidos
por la soledad
de la pantalla

no es la hoja en blanco
la que separa a los amantes
ahora huérfanos de pixeles

nos declaro ateclados

sin dedos
sin corriente de luz
que nos encienda

sin monitor
que refleje
el rostro amado


nos declaro
tarjeta en bancarrota

disco duro malherido

archivo irremediablemente dañado.