martes, octubre 13, 2009


Después del Sol



Después del Sol
no ha quedado nada.

Esperé el alba
para que su claridad

atravesara mi cuerpo:
cristal multicolor
donde la luz cumplió

el auspicio inapelable.

Ahora sólo soy ceniza,
restos de palabras.
Polvo soy, polvo eres,
sólo polvo ha quedado
después del sacrificio.


Los dioses se alimentan
del amor de los mortales:
requisito ineludible
de la condición divina.

Pero es hermoso morir
por un dios personal;
deidad individual,
secreta, incompartible.

Un dios por quien morir
ahogada en un cenote;
o extirparte el corazón
y ofrecerlo, palpitante,


 a ese dios tan tuyo... 
...luminoso y tan ausente.

2 comentarios:

  1. Ya extrañaba un nuevo post.

    A veces pienso que a Dios lo hacemos a nuestra imagen y semejanza. Este poema me lo confirma. Es la sensación que me quedó después de leerlo. Pero, claro, no pierdo de vista que soy agnóstico y mi lectura de este poema puede ser de lo más equivocada.

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  2. "Los dioses se alimentan del amor de los mortales"... que puedo decir, me dejo sin palabras.

    Creo que es excelente, tu poema me llega al corazón.

    Besos!!

    yo superare a los dioses!!!!!!!!!

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