lunes, agosto 31, 2009


Principios y Finales


“¿Quién dijo que la felicidad está en encontrarse con el otro?” dijo el mismo hombre que algún día quiso ser filósofo. Ahora tiene un trabajo que detesta, donde se la pasa leyendo informes, procedimientos, políticas y escritos aburridos sobre certificaciones académicas; despreciando a su jefe en secreto, odiando a su mujer y a su suegra en voz baja y fantaseando con sus alumnas adolescentes; para llenar su vacío existencial, trabaja sesenta horas a la semana y trata de no escuchar sus propios pensamientos.


Cansado, corre de cita a cita, de clase a clase, como todos los otros Conejos de Alicia que, reloj en mano y armados de celulares, portafolios, laptops y cafés de boutique, pasan apresurados exclamando “¡Me voy, me voy, se me hace tarde hoy!” mientras nosotras, las Alicias del mundo, los observamos  y movemos la cabeza de  un lado a otro, pensando: “pobres, tanta prisa y sin saber en qué dirección van. Sin sospechar siquera que por más rápido que corran, por más horas que quieran ganarle al día, la Tierra gira hacia el lado contrario del camino que eligieron.”

1 comentario:

  1. Breve, certero, la imagen d elas Alicias me gusta mucho. No quiero volverme coneja, y se me hace que allá voy corriendo.
    Cómo retorna una, a su Alicia primigenia?

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